Noticias
Agenda
Mapa Web
Enlaces Jesuitas
Contacte
Inicio
Saludo
Acceso
San Ignacio
Compañia de Jesús
Liturgia
Visita Virtual
 
 Santa Casa
 Basílica
 Santuario
 Museo Sacro
 Biblioteca
 Radio Loyola
 Caserío Beato Gárate
 Centro Espiritualidad
 Centro Arrupe
 Albergue Loyola
 Parque privado
   
  En torno a la primitiva Casa-Torre, en que Íñigo de Loyola nació en 1491 y se convirtió en 1521, ha sido edificado un enorme Santuario. En su centro se halla la Iglesia Basílica circular flanqueada por dos grandes alas que suman 150 metros de longitud. Con estas dos alas, y con su cuerpo posterior a manera de cola, el conjunto asemeja a una gigantesca águila de piedra.  
  El Santuario: el ante-refectorio y el refectorio
 Construcción I
 Construcción II
 El conjunto
 Las escaleras imperiales
 El Refectorio
 SIMBOLOS PARA EL RESPETO
  Buscador de noticias
 
Buscar
   
Dentro del Santuario merecen también mención especial el ante-refectorio y el refectorio de la comunidad.

El Ante refectorio.

El ante refectorio y el Refectorio son los dos espacios de mayor carácter de todo el Colegio de Loyola, unos ambientes de diseño más ambicioso, en los que el mármol de las ventanas, de los arcos y del suelo se conjuga perfectamente con la blanca cal de los muros y de las bóvedas creando una atmósfera sobria y elegante al mismo tiempo.

En el ante refectorio, las elegantes y desiguales bóvedas de arista se apoyan en dos graciosas columnas de fino mármol negro y cobijan una fuente octogonal de mármol jaspeado, elemento que era típico de los ante refectorios monásticos.

Adornan el ante refectorio un cuadro de la Inmaculada y ocho cuadros de una más amplia colección de misioneros que evangelizaron diversas partes del mundo con un variado atuendo, circunstancia de inculturación en la que insisten las inscripciones que los acompañan.

El Refectorio.

El Refectorio está presidido por una representación de la Última Cena que cubre totalmente el testero, firmada en Roma, en el año 1754, por Philadelphius Largan[us], Sic[ulus].

Sobre la puerta de entrada hay un cuadro de San Ignacio escribiendo los Ejercicios Espirituales al dictado de la Virgen, con el texto: "Dictante Deipara discit et docet", tema pictórico muy repetido. La puerta está flanqueada por buenos armarios servilleteros del siglo XVIII.

Sobre los muros hay 10 retratos de Cardenales pertenecientes a la Compañía de Jesús, que llegaron a Loyola desde Roma en 1757. Son retratos de Cardenales jesuitas de la antigua Compañía, desde el primer Cardenal jesuita, Francisco de Toledo, creado por Clemente VIII en 1593, hasta el más reciente de esta serie, el Cardenal Álvaro Cienfuegos, creado por Clemente XI en 1720.

Para crear la atmósfera de este refectorio, que infunde respeto con su sobriedad y solemnidad, colaboran eficazmente los tonos contrastantes del mármol y de la cal, que se conjugan perfectamente con el cálido aporte de la púrpura cardenalicia y con las oscuras tonalidades de la madera de castaño de que están hechos el pavimento, los grandes armarios servilleteros, los zócalos, los marcos de los cuadros, los bancos y las mesas.

Ambas piezas, Ante refectorio y Refectorio, constituyen una especie de citación, casi una nostalgia capitular, para una Orden no monástica como la Compañía de Jesús. Es sabido que los refectorios de las Ordenes Mendicantes y de los Clérigos Regulares han sustituido en varias de sus funciones a las Salas Capitulares de los monasterios. Y así, estas dos solemnes estancias del Colegio de Loyola no sólo han visto desfilar generaciones enteras de jesuitas, sino que además han escuchado desde su púlpito nombramientos de Provinciales y Superiores y decretos de divisiones de Provincia, han visto penitencias públicas, han oído confesiones de culpas, lecturas, martirologios, declamaciones en griego y en latín, y las ingenuas homilías con que se ejercitaban, de estudiantes, los futuros apóstoles... Y aquí se consumían las refecciones preparadas en la adyacente cocina.

Para quien quiera dejarse llevar por la sensibilidad histórica, aquí laten tres siglos y medio de historia jesuítica, las derrotas y triunfos de una Compañía que busca obstinadamente la Mayor Gloria De Dios, en medio de un mundo con el que lo mismo celebra gloriosos encuentros que dramáticos desencuentros.

La dramática historia de la Casa de Loyola, de la que los jesuitas han sido desposeídos y expulsados ocho veces, lo atestigua.

En una Orden que lleva más de cuatro siglos y medio de existencia, cuenta con más de 21.000 miembros y tiene centenares de casas esparcidas por todo el mundo, el Santuario de Loyola es sin duda la más fascinante de todas ellas.
 
Anterefectorio del Santuario
 
Refectorio del Santuario
 
El Púlpito del Refectorio
English - Euskera - French